dilluns, 2 de juliol de 2007

VIVIR

Muere lentamente quien se transforma en
esclavo del hábito, repitiendo todos los días los
mismos trayectos, quien no cambia de marca, no
arriesga vestir un color nuevo y no le habla a
quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión
su gurú.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien
prefiere el negro sobre el blanco y los puntos sobre
las "ies" a un remolino de emociones, jústamente
las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los
bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa
cuando está infeliz en el trabajo, quien no
arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de
un sueño, quien no se permite por lo menos una
vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee,
quien no oye música, quien no encuentra gracia
en sí mismo. Muere lentamente quien destruye su
amor propio, quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días
quejándose de su mala suerte o de la lluvia
incesante.

Muere lentamente, quien abandona un proyecto
antes de iniciarlo, no pregunta de un asunto que
desconoce o no respondiendo cuando le
indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando
siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho
mayor que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará que
conquistemos una espléndida felicidad.

Pablo Neruda